Podéis leer aquí dos poemas muy curiosos que os demostrarán que la poesía no se ocupa tan sólo de los grandes temas.
Y el Poema al Pedo que podéis ver abajo:
Pero Baudelaire no sólo dedicó sus esfuerzos a evidenciar las faltas de la sociedad que lo rodeaba, sino que puso de manifiesto el goce espiritual que el arte podía proporcionar al ser humano. Así, en su búsqueda insaciable de la belleza (y no precisamente idealizada) sus primeras publicaciones se centraron en la crítica artística no sólo literaria sino también pictórica. A través de los estudios críticos podemos ver resumidas la teoría artística que el propio poeta ponía en práctica en sus composiciones. Si a Delacroix lo definía como un pintor que sacrificaba el detalle en pos de la visión de conjunto al contrario que un escritor como Victor Hugo, lo mismo podríamos decir de su poesía. Baudelaire, como Delacroix, como otros muchos pintores posteriores (impresionistas, modernistas, decadentistas) se preocupaba por pintar el paisaje humano del París de la época a grandes trazos, obviando los detalles (A una transeúnte) con tal de conseguir un retrato global. Esto se relaciona también con la aparición de la técnica fotográfica que a partir de 1851 se había renovado y mejorado considerablemente consiguiendo negativos mucho más nítidos. La pintura debía entonces plantearse la necesidad de ofrecer algo más al espectador, su misión no será solamente la de retratar fielmente la realidad, pues mejor que una fotografía no podría hacerlo. El Decadentismo es común además no sólo en cuanto a técnicas y formas, sino también en lo referente a los temas (exotismo, erotismo, homosexualidad, seres marginados, mujer fatal...)